La instalación de desfibriladores en colegios, polideportivos, empresas, centros comerciales y otros equipamientos ha aumentado su disponibilidad. Pero existe una cuestión que a menudo pasa desapercibida: ¿podemos acceder al desfibrilador cuando realmente lo necesitamos?
Instalar un DEA no significa que esté siempre disponible
Un desfibrilador puede estar perfectamente mantenido y correctamente señalizado y, sin embargo, encontrarse detrás de una puerta cerrada fuera del horario de funcionamiento del edificio.
La propia información de Canal Salut distingue los DEA instalados en la vía pública, donde se contempla el acceso público durante las 24 horas, de aquellos ubicados en espacios de acceso público pero cerrados, como instalaciones de empresas o centros comerciales.
Esto plantea una cuestión importante para cualquier municipio que quiera mejorar su red de cardioprotección: no solo importa cuántos desfibriladores existen, sino cuándo están realmente accesibles.
El tiempo es determinante
Un DEA permite realizar una desfibrilación antes de que llegue la ayuda profesional. Según Canal Salut, disponer de un DEA y utilizarlo antes de la llegada del Sistema de Emergencias Médicas se asocia con casi el doble de supervivencia ante una parada cardíaca extrahospitalaria.
Por ello, conocer la ubicación de un desfibrilador es solo una parte de la información. También resulta relevante saber si se encuentra accesible en ese momento.
Un DEA situado dentro de un polideportivo puede ser perfectamente útil durante su horario de apertura, pero no necesariamente para una emergencia que ocurra de madrugada en sus inmediaciones.
No necesariamente.
Cada instalación responde a unas necesidades distintas. Hay desfibriladores destinados principalmente a proteger a las personas que se encuentran dentro de una instalación durante su actividad.
Pero en determinados lugares puede ser interesante estudiar si el equipo puede instalarse en una vitrina exterior que permita acceder a él las 24 horas, siempre que se cumplan las condiciones necesarias de seguridad, conservación y mantenimiento.
La normativa estatal establece precisamente que las entidades que instalan un DEA son responsables de garantizar su mantenimiento y conservación conforme a las instrucciones del fabricante.
Del número de desfibriladores a la accesibilidad real
La evolución de la cardioprotección puede pasar por dejar de preguntarnos únicamente “¿cuántos DEA tenemos?” y empezar a plantearnos también:
¿Dónde están? ¿Están operativos? ¿Están correctamente señalizados? ¿Y a qué horas podemos acceder a ellos?
Disponer de esta información puede ayudar a identificar zonas que aparentemente están cardioprotegidas pero que, durante determinadas franjas horarias, pueden quedarse sin un desfibrilador realmente accesible.

