Un desfibrilador instalado en la vía pública puede sufrir vandalismo, deterioro, problemas de acceso o cualquier otra incidencia entre las revisiones periódicas. El Proyecto Incidencias DEA propone incorporar al ciudadano como una ayuda adicional para detectar estos problemas y comunicarlos de forma sencilla.
Los desfibriladores de acceso público se han convertido en un elemento cada vez más habitual en municipios, instalaciones deportivas, estaciones y otros espacios. Sin embargo, instalar un DEA es solo el primer paso: después hay que procurar que continúe localizable, accesible y en buenas condiciones.
Una vitrina puede resultar dañada, una señal puede desaparecer, el acceso puede quedar bloqueado o producirse un acto vandálico. Son situaciones que pueden aparecer en cualquier momento, incluso después de una revisión.
Proyecto Incidencias DEA nace con una idea sencilla: permitir que cualquier ciudadano que detecte un problema pueda comunicarlo fácilmente desde su teléfono móvil.
Un QR como punto de contacto
El funcionamiento está pensado para ser sencillo. El ciudadano encuentra la identificación del proyecto junto al desfibrilador, accede mediante un código QR y puede comunicar la anomalía detectada.
No necesita conocer quién mantiene el equipo ni buscar teléfonos o correos electrónicos.
La incidencia puede llegar a los responsables correspondientes para facilitar su conocimiento, gestión y posterior seguimiento.
El ciudadano no sustituye al mantenimiento
Este es uno de los aspectos fundamentales del proyecto.
Incidencias DEA no pretende sustituir las revisiones técnicas ni el mantenimiento profesional de los desfibriladores. Su función es complementaria.
El objetivo es aprovechar algo que ya existe alrededor de cualquier DEA instalado en un espacio público: miles de personas que pasan junto a él y que pueden detectar visualmente que algo no está bien.
Una herramienta especialmente interesante para los municipios
Para un ayuntamiento, este sistema puede convertirse además en un nuevo canal de comunicación relacionado específicamente con su parque de desfibriladores.
Una incidencia comunicada por un ciudadano puede identificarse, registrarse y posteriormente darse por solucionada, creando un seguimiento del problema desde su detección hasta su resolución.
El proyecto comienza ahora su implantación con el objetivo de comprobar sobre el terreno hasta qué punto la participación ciudadana puede contribuir a mejorar la protección de los desfibriladores públicos.
Una pequeña acción —escanear un QR y comunicar una incidencia— puede ayudar a que un DEA esté preparado cuando alguien realmente lo necesite.

